El brote de ébola en la RDC supera los 3.000 muertos y se convierte en el segundo más mortífero de la historia
El brote de ébola declarado a mediados de mayo en el este de la República Democrática del Congo (RDC) se ha convertido en el segundo más mortífero de la historia tras superar los 3.000 fallecidos y contabilizar más de 6.100 casos confirmados, según los datos del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) recopilados hasta el 31 de agosto. Con una tasa de letalidad cercana al 49 %, la emergencia sanitaria mantiene a cientos de pacientes hospitalizados y ha logrado la recuperación de más de 1.400 personas en seis provincias del país, con la región oriental de Ituri como el epicentro más crítico de la transmisión.
La contención de la epidemia enfrenta graves obstáculos operativos debido a la inseguridad en la zona, huelgas de trabajadores por salarios impagados, la saturación de los centros de tratamiento y la resistencia de algunas comunidades a someterse a pruebas post mortem o al aislamiento. A esto se suma que la cepa responsable de este brote, la variante Bundibugyo, no cuenta aún con tratamientos específicos. Aunque la Organización Mundial de la Salud avanza en el desarrollo de dos vacunas en fase de ensayos clínicos y las autoridades locales han comenzado a aplicar la vacuna Ervebo como medida preventiva, los especialistas enfatizan que reforzar la vigilancia, la logística y la prevención comunitaria sigue siendo indispensable para frenar los contagios, que llegaron a propagarse de forma limitada a la vecina Uganda antes de darse allí por controlados.

