Proponen prohibir el ‘fracking’ en la cuenca Tampico-Misantla y emplear agua salada para la industria

CIUDAD DE MÉXICO. En el marco de la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, efectuada en Palacio Nacional, la agenda científica e industrial del país sumó un planteamiento clave en materia de sustentabilidad hídrica y soberanía energética. Durante la sesión, José Antonio Hernández Espriú, investigador de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México, expuso una estrategia técnica que contempla el uso exclusivo de agua salada procedente de acuíferos totalmente aislados de las redes freáticas dulceacuícolas para labores específicas del sector.

La propuesta técnica viene acompañada de un exhorto categórico para vetar la fracturación hidráulica en la región petrolera de Tampico-Misantla. Esta recomendación busca blindar las reservas continentales de agua potable y mitigar el impacto ecológico en las comunidades aledañas, sentando un precedente técnico e institucional que podría redefinir las políticas públicas sobre gestión hídrica y desarrollo energético en el territorio nacional.